lunes, 10 de octubre de 2005

Sitges día 2, 10 octubre

El buen tiempo del día de ayer ha dado paso a negros nubarrones, quién sabe si un presagio de la programación que nos espera.

De momento, dos películas que he visto, dos rollos patateros. Además, hoy ha sido la primera y la última vez que pido entradas para las sesiones compartidas con el público: ¡más de media hora de cola para una mísera entrada! A mi ya me han visto el pelo.

El homenaje a la factoría Jim Henson trae a Sitges su último trabajo, Mirrormask.
Se trata de un cuentecillo maravilloso explicado con la habilidad del novelista gráfico Neil Gaiman, el polifacético artista multimedia David McKean y la propia factoría Henson. Esto es lo que dice la publicidad; una vez vista la peli dudo de algunos de estos adjetivos.

La protagonista, Helena, sueña con el momento en que dejará atrás el puesto de palomitas del circo familiar. Un buen día se despertará en un mundo paralelo poblado por seres extraños y amenazado por las fuerzas de la oscuridad. Helena deberá encontrar un talismán para despertar a la Reina Blanca y volver a su casa.



La Reina Blanca espera a quien la saque de su sueño, como el público.


Es una peli que empieza bien pero se estropea cuando entra en escena ese mundo mágico construido íntegramente con imagen digital. El resultado se va haciendo cada vez más aburrido, falto de interés y los realizadores olvidaron una cosa llamada ritmo, emoción, tensión, etc.

Antes de la peli, se ha entregado el premio “La máquina del Tiempo” a Jim Henson Company.

Como parte del homenaje a Tiburón, Sitges 2005 proyecta 12 days of terror, un telefilme de Jack Sholder sobre los hechos reales que inspiraron al novelista Peter Benchley a escribir su obra más conocida.

Cuando el sol se esconde, llegan The devils Reject (segunda parte de La casa de los 1000 cadáveres de Rob Zombie, más bestia que la primera) y Seven Swords (una de artes marciales de Tsui Hark abucheada en Venecia)

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