martes, 22 de noviembre de 2005

Elizabethtown

A veces con la peli que menos te esperas te llevas una sorpresa.

Siempre he defendido que una película, independientemente de su calidad, te gusta o no según el momento en que la ves. Ves la misma peli en circunstancias diferentes y no te produce el mismo efecto, de ahí lo subjetivo y lo absurdo de la figura del crítico de cine.

En fin, el domingo por la mañana vi Elizabethtown. No lo tenía muy claro, la verdad, visto que Cameron Crowe no me entusiasma. Y la sorpresa es que me ha gustado, y mucho.

Es una comedia romántica con toques de drama muy bien llevada, que hace reír y llorar un poquito y que tiene eso tan habitual en el cine americano: el viaje como manera de conocerse a uno mismo. ¿No habéis pensado más de una vez en hacer un gran viaje en coche con esa música especial?

El prota diseña una zapatilla que fracasa de forma absoluta en el mercado. Casi al mismo tiempo se entera que su padre ha muerto y debe viajar hasta la ciudad de Elizabethtown para ocuparse del funeral. Durante el vuelo, conocerá a una simpática azafata.

La historia es simple y nada original, pero la combinación de los distintos elementos hacen de esta una peli de esas que llamamos “bonitas”. Pasan cosas que solo ocurren en las pelis pero que nos gustarían que pasaran en la vida real (para esos vamos al cine, ¿no?) y al final, el viaje, acaba bien.

No podía ser de otra forma.

Es una película.

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