sábado, 7 de enero de 2006

El Horror

Estos días navideños hemos asistido a algunos hechos que rompen la presunta armonía impostada de estas fechas.
Aún tenemos frescas las crudas imágenes de la cámara de vigilancia de un cajero automático donde, unos niñatos de mierda, no tenían nada mejor que hacer que matar a sangre fría a una mujer (cuyo único delito era ser indigente) solo para divertirse.
Los informativos han recalcado que los atacantes provenían de buenas familias y algunos han disculpado sus actos porque iban borrachos.
Creo que, ante actuaciones de este tipo, se impone una sentencia ejemplar.
Y todo ello nos demuestra que la Realidad supera siempre a la más dramática de las ficciones.

2 comentarios:

Hannah dijo...

Nunca sabremos hasta que extremos de crueldad y sadismo somos capaces de llegar. Lo peor y lo mejor nos habita, que saquemos una u otra cosa ¿de qué depende? Yo no creo que dependa tanto de la "bondad" de la familia ni de su estatus, sino varios factores, entre los que una educación en valores éticos (no diho religiosos) y un aprendizaje en civismo y humanidad son esenciales. Hoy día, poner límites a los niños es tomado cómo "reprimirlos" y los jueguitos virtuales contienen más violencia que la realidad. Parece que todo vale, que transgredir las normas es "un divertido juego" y luiego pasa lo que pasa cuando los niños llegan con esas internalizaciones a la adolescencia. Tampoco los modelos sociales ayudan mucho: recordemos a Aceves, (no es que sea un modelo para mí, pero si 10 millones de españoles han votado al PP será modelo para alguien, sigo yo) minimizando la burla realizada por el grupo RISA de la COPE a los dos presidentes, al español y al boliviano. O ayer mismo, restando importancia al generalito de marras que está dispuesto a intervenir militarmente si se aprueba el estatuto catalán y es -en su criterio- anticonstitucional... O tomemos también cómo factor la falta de autoridad de los profesores con los alumnos...Parece que esas cosas no hacen mella, pero la hacen y son importantes. Si el respeto, la dignidad, la honorabilidad, la tolerancia, la veracidad, la honestidad, etc. ya no son valores y si la sociedad plantgea la transgresión cómo norma y la norma cómo represión, ¿qué podemos esperar?

Un abrazo

David dijo...

Asistí incrédulo a la emisión de las imágenes del cajero automático donde esos adolescentes mataban por diversión, después de agredirla varias veces con diversos objetos, a una pobre indigente que tenía allí su lugar de descanso nocturno. La verdad, es que uno no sabe qué decir tras ver este tipo de cosas, tan sólo decir que hace falta urgentemente que haya un modelo educativo donde se priven los valores como el respeto hacia el prójimo, sea del color que sea. Pero, no nos engañemos, vivimos en un país francamente intolerante con la inmigración en particular y, en general, hacia cualquier persona que es diferente, y esa intolerancia se transmite a la juventud. Seguramente todos esos criminales tenían plaza en buenas escuelas, así que también podemos decir que es un fracaso del modelo educativo actual, que no transmite a nuestros jóvenes unos mínimos valores éticos y morales. ¿Qué juventud tenemos? Con hechos como éstos, no puedo ser optimista en absoluto...