domingo, 16 de abril de 2006

Niño, deja ya de joder con la pelota

De vuelta de unas cortas vacaciones, siempre me planteó los mismos temas.



Uno sería el porqué de esa todavía no abolida tradición del cine religioso y/o histórico en la tele, no solo en España sino también fuera. ¿No podrían dar cosas más animadas?

Otro sería la creciente moda del topless y el minibikini en las playas, admirable y detestable según los casos.

Y el tema más querido por mi (por decir algo) es el que da título a este articulillo.
Recuerdo como si fuera ayer cuando llegué al aeropuerto Charles De Gaulle de París para regresar a España, todavía intoxicado del aire chic de la Ciudad de la Luz, y cómo identifiqué fácilmente el mostrador de facturación de Iberia: era la única cola donde un buen grupo de mendrugos vociferaban y te hacían sentir que, aún en París, ya estabas en España.

He recordado este encuentro con la patria en estas minivacaciones.
Por un lado, al enfrentarse a esa marabunta de niños que perturban el descanso playero con la jodida pelota. ¡Qué mal está haciendo Ronaldinho! Si me parece bien que jueguen, pero no a dos metros de mi jeta. ¡Qué pesados!

Por el otro, al ver a esas familias que parecen equipos de fútbol, se quejan de todo y repiten lo bien que están en su pueblo y que por supuesto llevan dmás de un niño coñazo como accesorio. ¿estás sentadico tranquilo en un banco? ¡Zas! Allá que vienen a joderte la tarde. ¿Disfrutas de una buena comida? ¡Zacazás! Al lado se te colocan para darte el coñazo.

En suma, que, como véis, las vacaciones me relajan una barbaridad.

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