lunes, 24 de abril de 2006

Sant Jordi 2006

Catalunya celebró ayer la Diada de Sant Jordi, la fiesta del libro y la rosa. De nuevo con gran afluencia de público y un importante número de libros y rosas vendidos, la gente se lanzó a las calles para celebrar esta fiesta.

Me parece destacable una fiesta donde brilla el libro o la simple demostración de amor de la rosa, aunque está claro que lo uno y lo otro no es flor de un día; hay que hacerlo más a menudo.

Reapasando las ventas, llama la atención el éxito de La catedral del mar, el primer libro de Ildefonso Falcones. La obra mezcla historia y ficción y, por los comentarios, parece un buen libro que su autor tardó años en sacar a la luz después de un buen periodo de investigación.

¿Cuántos autores se pierden porque nadie confía en ellos? Falcones pudo ser un caso pero sin duda hay muchos anónimos.

Si eres famoso todo es más fácil: El ex vicepresidente del Barça, Sandro Rosell, fue segundo en ventas con el "matricio" título de Bienvenido al mundo real; Buenafuente fue tercero en catalán con He dit.

Y junto a Falcones y los mediáticos el habitual Pérez Reverte con El pintor de batallas, una nueva muestra de su narrativa más visceral.

En todo caso y, más allá de las ventas, es muy bueno leer y enseñar a leer. A veces tendríamos que hacer como decía Groucho Marx: "La tele es muy educativa. Cada vez que alguien la enciende me voy a otra habitación a leer un libro".

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