sábado, 8 de julio de 2006

Cars: se estrena la última de Pixar

John Lasseter, director de Toy story y Bichos, se considera afortunado. De crío era un amante de los coches lujosos y los bólidos, una pasión que aún mantiene viva. Finalmente, ha podido trasladar su afición automovilística a la gran pantalla.
Con Cars, el último filme de animación por ordenador de Disney-Pixar, Lasseter vuelve a las tareas de dirección tras siete años dedicado a producir películas de otros cineastas (Monstruos, Buscando a Nemo y Los increíbles).

Ni insectos, ni muñequitas de tocador... El bravo protagonista de Cars es Rayo McQueen, un coche de carreras que aspira a convertirse en el campeón más joven de la Copa Piston. Sin embargo, no todo son alegrías. Sus deseos se tuercen al cometer una infracción -exceso de velocidad, cosillas de coches- en un recodo olvidado de la mítica Ruta 66. Pocos transitan por allí, porque aquel enclave romántico ha quedado desplazado por autopistas modernísimas. El denostado Rayo McQueen caerá en manos del sheriff de Radiator Springs, un pueblo casi fantasma en el que se verá obligado a realizar trabajos en bien de la comunidad antes de poder proseguir su marcha hacia los laureles.





Su aterrizaje en España ha sido un poco turbulento por la guerra que mantiene un grupo de exhibidores con la omnipotente distribuidora Disney, pugna que se concretó el pasado día 23 de junio con el plante al estreno de Scary movie 4. Estaba previsto que el boicot se extendiera a otros títulos de la Disney, entre los que se encontraban Piratas del Caribe II y Cars. La amenaza no se ha cumplido, sino todo lo contrario. Del filme de Lasseter se han distribuido en España 556 copias, 12 de ellas en catalán y cuatro en versión original con subtítulos. La última parte de la trilogía de El señor de los anillos, de Peter Jackson, se exhibió en 517 salas, cifra que supuso entonces el récord de distribución, superado ya por Cars.

El cineasta explicó que llevaba tiempo con ganas de rodar una historia "muy personal" protagonizada por bólidos y otras carrocerías -su padre era vendedor de coches-. Cuando presentó el proyecto, tuvo que aguantar con estoicismo las burlas de su compañeros. "Se limitaban a soltarme: '¡A ver si va a ser un pinchazo!'. La broma duró meses". Para captar la esencia de la Ruta 66, enmarcada por unos imponentes paisajes, Lasseter se embarcó en un viaje con toda su familia. Así, pudo disfrutar "por primera vez de la vida, descubriendo que hay otras cosas más importantes que el trabajo".

Su mujer, que se conoce al dedillo el gusto friki de Lasseter por los automóviles, le dio un toque de atención. "Un día me dijo: 'Espero que pienses en mí y en tus hijas al hacer la película, para que no sea algo que sólo guste a los locos del volante". Uno de los retos que afrontó fue el de humanizar los coches y hacerlos capaces incluso de coquetear con gracia. Y eso, sin que las carrocerías pierdan el aspecto metálico y su capacidad de reflejar el entorno.
La película va precedida por un hilarante corto de animación, El hombre orquesta, y es aconsejable quedarse hasta el final de los títulos de crédito, llenos de sorpresas y homenajes.

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