sábado, 29 de julio de 2006

DOMINO

Que a Tony Scott le gusta mover la cámara y que es un esteticista nato lo sabe todo el mundo. Pero yo me pregunto ¿era necesario que se le fuera la olla y llevara todo esto al extremo?

Domino convierte a los directores videocliperos en unos nenazas. Scott deja pequeño al peor Oliver Stone, al de Asesinos Natos o Giro al Infierno, y lo peor es que lo hace al servicio de una historia bastante hueca.
Se nos marea mucho con la acción pero se nos cuenta poco de esa Domino Harvey convertida de la noche al día en cazarrecompensas salvaje. De ese modo me cuesta mucho identificarme o interesarme por cualquiera de los personajes.

Además la historia es confusa sin motivo (bueno, sí, la razón es que el guionista es uno de los de Pulp Fiction) y uno acaba con tal dolor de cabeza que da igual que salga Kiera Knightley o Tom Waits de predicador alucinado.


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