jueves, 23 de noviembre de 2006

Beyond the sea

Las películas musicales, si eres un fan de este género, suelen dejar al espectador con un buen sabor de boca. La última peli de Kevin Spacey sorprende con brillantez alejándose un poquito del sobado esquema de la peli biográfica.

Y es que el actor/director ilustra la historia de Bobby Darin valiéndose de escenas musicales (magníficos números) y utilizando un recurso imaginativo para enfrentar pasado y presente: el Darin adulto se las ve con el que fue de niño y ambos comparten escenas y reflexiones.

Sorprende Spacey, no como actor, que ya lo conocemos, sino como perfecto cantante que se convierte en perfecta réplica del artista. Justo es reconocer su mérito como intérprete y como director al rodearse de un ajustado reparto y depararnos momentos emocionantes en una peli que creíamos ya haber visto mil veces.

Queda al final una buena reflexión. Mueren las personas, no los personajes.

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