martes, 21 de noviembre de 2006

Un buen año

Ridley Scott y Russell Crowe son unos listos. Se pegan unas vacaciones en la Provenza y de paso ruedan una comedia ligera más vista que el tebeo. No está mal, se deja ver, pero no pasara a la historia de sus carreras.

Crowe es un ejecutivo que hereda una mansión y unas viñas en Francia. Allí que se va y recuerda los momentos felices de su niñez con su tío.

Dejemos claro que la peli es tramposa. Nadie en su sano juicio preferiría Londres nublado y el curro estresante a la soleada Provenza, a la impresionante villa que sale en la peli, o a la chica que se liga el prota.



Por lo tanto, sorpresa cero, un Crowe haciendo el número y un divertimento discreto.

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