jueves, 25 de enero de 2007

Apocalypto

Mel Gibson es uno de esos tipos maltratados en Europa por sus opiniones o por sus, algunas, criticables acciones. Pero no puede negarse que el Gibson director es uno de los genios indiscutibles del panorama cinematográfico actual.

Sin otro fan que hacer la peli que le interesa en cada momento, Gibson se ha mostrado como un virtuoso con la cámara, contundente en la violencia pero también romántico y, si se me permite, humanista.

Apocalypto es otro paso en una carrera coherente. Gibson no ofrece un relato a lo Terrence Malick sino que ofrece una peripecia que quiere ser lo más realista posible a la vez que nos muestra como el pasado tiende a repetirse; o mejor dicho, que no somos tan diferentes de aquellos hombres, sean mayas o contemporáneos de Cristo.

La violencia forma parte de nuestras vidas y Gibson la muestra de forma descarnada pero, ojo, no nos asustemos. Lo que aparece en Apocalypto no debería escandalizar a nadie. Sí, hay violencia en la película, pero también amistad, y amor. El protagonista no deja de correr para recuperar a su familia.

Lo que narra es una historia de pérdida del paraíso, paso por el purgatorio (la gran ciudad), y finalmente vuelta al paraíso con la sensación de que ya nada será igual.

A nivel visual, la peli es extraordinaria si bien es cierto que no se recrea en los espectaculares escenarios. Me refiero al uso de la cámara en las persecuciones. Por otra parte, la historia tiene más de un momento emocionante gracias a que llegas a creerte que esos rostros desconocidos son realmente parte de la historia.

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