viernes, 5 de enero de 2007

Banderas de nuestros padres

Que Clint Eastwood sea el director de Banderas de nuestros padres dice mucho de la acogida crítica hacia esta película.

Primera parte de un duo que se completará con Cartas desde Iwo Jima, el director de Sin perdón no ofrece nada nuevo bajo el sol. Salvo su parte final (también en un hospital como Million Dollar Baby) no ofrece, al menos para mi, demasiada emoción.

Eastwood cuenta la toma de Iwo Jima y la alterna con el recibimiento heroíco a los portadores de la bandera de la famosa foto. Su llegada se convierte en un reclamo para la venta de bonos y poco más o menos que se convierten en héroes a su pesar.

Como hemos visto en otras tantas pelis, la crítica a la guerra, las señales imborrables que quedan en sus participantes, nos suenan. El modo de mostrar la batalla en sí recuerda mucho a Salvar al soldado Ryan (Spielberg es productor) En el resto de la historia, Eastwood se muestra muy clásico, según se mire su mejor baza.

Personalmente encuentro poco carisma en sus protagonistas (buscados por sus caras poco conocidas) lo que tal vez perjudica la grandeza de la película.



Se dice que la segunda parte, la visión de la contienda desde el lado japonés, es más emotiva. Tal vez si se hubiera mostrado todo en una peli ganaríamos.

No hay comentarios: