lunes, 12 de febrero de 2007

Diamante de sangre

Podríamos ver esta película como la visión más tópica de El Jardinero Fiel pero, como personalmente tampoco me entusiasma la peli basada en la novela de Le Carré, no iremos por ese lado. Aunque reconozco que hay mucha más Verdad en la de Mereilles que en la de Edward Zwick.

He leído comentarios sobre la peli, que comparto en gran medida. Es una de esas pelis donde el guión parece estar hecho a trozos, ahora contando una historia, ahora otra, de manera un poco atropellada. Al espectador le cuesta centrarse y no sabe bien qué peli está viendo o que pretenden sus creadores. Está claro que atacan el tráfico de diamantes, la manera en la que nuestro Primer Mundo explota a los otros, el uso de niños soldados, y más temas comunes en este tipo de pelis.

Pero lo hace de una manera muy académica, cosa que hace que pocas veces te creas lo que pasa en pantalla o te emociones ante lo que estás viendo. La emoción solo llega ante el trabajo sencillo de un actorazo como Djimon Hounsou, el matiz de DiCaprio o el cuerpo serrano y la intensidad de la mirada de Jennifer Connelly.



El resto es un poco gran espectáculo de feria que busca rememorar aquellas grandes pelis de conflictos tipo El año que vivimos peligrosamente o Los gritos del Silencio. Pero de una manera difuminada, como una copia sin verdadera alma, o con poca propia.

Para rematar la jugada, un final cantado que se eterniza, como la propia peli que no se porqué dura 2 horas y 20.