lunes, 26 de marzo de 2007

Hannibal, el origen del mal

Hannibal Lecter es indiscutiblemente uno de los personajes de ficción más importante de los últimos años. Desde El silencio de los corderos, Lecter se ha convertido en uno de esos personajes detestables que no podemos dejar de admirar con un escalofrío.

Que duda cabe que gran parte de ese atractivo malsano corresponde al buen hacer de Anthony Hopkins. Lecter es también un filón comercial, aunque su primera aparición en cine fuera bastante modesta. Por ellos no es extraño que, por un lado el cine acudiera a otras novelas del personaje (El dragón rojo) y por el otro su autor se afanara en continuaciones (Hannibal) y precuelas (Hannibal rising)

Tras la excelente Hannibal de Ridley Scott, una de esas pelis que no me canso de ver, personalmente yo esperaba la continuación. Más que nada porque el libro acababa con Starling y Lecter juntos y la peli mostraba al doctor huído.



Volver a cómo comenzó todo daba un poco de pereza; que no esté Hopkins también; que el director sea el de La joven de la perla, más.

Pero mira tu por dónde, el resultado no solo no es malo, sino que es más que digno. Y el actor escogido recuerda en más de un momento al trabajo de Hopkins, no resulta un Hannibal extraño. Por más que la trama se convierta en una historia de venganza, la película ofrece más de un guiño a los seguidores del personaje y muestra indicios interesantes del mismo.



Está bien la peli, sí, pero echo en falta a Hopkins y espero que Ridley Scott retome al personaje allí dónde le dejó, en un avión, con la mano cercenada y unos sesos en una cucharilla.

1 comentario:

damian29 dijo...

¿Está de guasa? Hopkins está hasta arriba de Hannibal Lecter y es poco probable que se repita