sábado, 10 de marzo de 2007

La vida de los otros

La película alemana que ha arrebatado el Óscar a Almodóvar y a Del Toro es una muestra de a lo que puede llegar la maquinaria de un Estado paranoico.

El temor a la disidencia, a pensar diferente, no gusta al Poder, y en la RDA menos. Toda la capacidad del Estado se puso al servicio de un servicio de espionaje y vigilancia terrible y temible, la Stasi. Cualquier ciudadano podía ser objeto de su investigáción y nada escapaba a su control.
Los espías realizaban este trabajo como uno más, tan rutinario como el del panadero, por más que su trabajo consistiera en vigilar la intimidad de los otros y en muchos casos llevarles a una condena o a la tortura.

La película lo explica con eficacia pero con cierta frialdad para mi gusto. No hay concesiones y algunas reacciones de los personajes se nos escapan lo que hace que la película me guste pero no me llegue demasiado.

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