jueves, 1 de marzo de 2007

París je t'aime

Me cuesta recordar una peli de episodios más redonda que París je t’aime. Que de 18 cortos solo me disguste uno, no me convenza otro y me deje indiferente el penúltimo, me parece un triunfo.

Cierto que la película tiene mucho ganado porque París es el escenario perfecto para que un montón de directores y actores muestren diferentes formas de amor concentrando en poco más de cinco minutos todo su talento a la hora de contar historias.

Curioso también que gente que no me gusta demasiado como Wes Craven o Gus Van Sant firmen algunas de las mejores piezas. ¿Será que la Ciudad de la Luz les ha inspirado?

Otro punto a favor de la peli: dura dos horas y da pena que se acabe. Cuando uno ve que está en el último trocito siente que podría estar viendo más historias al menos un ratito más.

18 historias. Desde la sorpresa a la risa; desde la emoción a la esperanza. Todo un mosaico de emociones despierta esta preciosa película que muestra como la síntesis a veces nos evitaría muchas películas de innecesario metraje. Hay está el ejemplo de Tom Twyker: en cinco minutos cuenta a la perfección una historia de amor y posterior desamor.



En suma, París je t’aime es cita ineludible para todo buen aficionado al cine, para los que añoran las historias bien contadas, para los que aman París, para los que disfrutan con el juego, para los que están hartos de cine inflado.

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