lunes, 9 de abril de 2007

La flauta mágica

De manera imperdonable he dejado fuera de las recomendaciones de los estrenos de la semana la nueva película de Kenneth Branagh.

Mucho tiempo hemos estado huérfanos del talento del hombre que recuperó el Shakespeare más festivo y más espectacular y que incluso lo convirtió en musical. Se decía de este director que era el único capaz de recuperar un género finiquitado como el musical.

Ahora nos ofrece su versión de La flauta mágica de Mozart, con guión del propio Branagh y del actor Stephen Fry. La acción se sitúa en una contienda entre dos países. Una historia de amor y los poderes de la música acabarán descubriendo que las cosas no son lo que parecen y que las guerras son inútiles.

No lleguéis tarde al cine porque os perderéis uno de los inicios más antológicos que recuerdo: un plano secuencia imposible por tierra, mar y aire sencillamente magnífico. Lo que sigue se aparta de las habituales óperas filmadas gracias al talento de su director, siempre empeñado en ofrecer una puesta en escena imponente y original, utilizando grúas por doquier y planos aéreos. Es un tipo de realización que ya no suele verse.


El libreto es otra cosa. Lo más ridículo de la obra está ahí, supongo que no es invención. Y no deja de ser una ópera. Si no os gusta el género, no es vuestra película.

Pero solo por el festín visual y por muchos grandes momentos made in Branagh ya merece la pena sus dos horas 20.

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