lunes, 16 de julio de 2007

28 SEMANAS DESPUÉS

Personalmente me sorprendió Danny Boyle y su 28 días después. Fue una acertada vuelta de tuerca a un género casi muerto como el cine de muertos vivientes.

Juan Carlos Fresnadillo seguramente no es tan autor en 28 semanas después como nos han hecho creer los críticos españoles, o como en su excelente debut Intacto, pero sí que ofrece una propuesta más estimulante que cualquier peliculilla del género.



La película destaca por su montaje frenético, a veces incluso demasiado (¡esa manía de mover tanto la cámara que no vemos nada1), por combinar una historia familiar con la central del virus que convierte a la gente en máquinas de matar, por momentos de tensión muy logrados y, finalmente, por alguna escena impactante relacionada con un helicoptero.

Robert Carlyle pone el rostro humano al drama, el equipo de producción la cara visible de la destrucción y la barbarie de forma creíble, y la banda sonora acaba perfeccionando el dinamismo, la agonía, la urgencia, de muchas secuencias.

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