sábado, 18 de agosto de 2007

EL ULTIMÁTUM DE BOURNE


La saga Bourne desde su primcipio se ha caracterizado por apartarse un poco de las pelis de acción al uso, algo que se acentúo aún más con la presencia del director Paul Greengrass. Bourne es el anihéroe, el asesino torturado por no recordar quién es, el hombre empujado a huir y seguir huyendo. Las películas muestran una acción realista a más no poder con una realización nervisosa y casi documental.

El ultimátum de Bourne es el perfecto ¿final? de la trilogía. Desde el comienzo no da respiro al espectador de manera que la película va avanzando de persecución en persecución a cual más electrizante entre algunas pausas durante las cuales el protagonista irá conociendo su pasado hasta llegar al oscuro desenlace.

Como en las pelis de 007, los escenarios se suceden e incluso aparece Madrid. Es justo destacar que, por una vez, parece España, es decir, no es ese típico y burdo escenari que los americanos recrean y no nos engañan. Un punto para la peli pues si el realismo de Madrid es el mismo que el del resto de escenarios la película, ya da mustras de sus intenciones.

Las escenas de acción son trepidantes y de nuevo tan bien llevadas como en la segunda parte. Realmente son muy parecidas a la anterior pero contienen dos monmentos a mi juicio impactantes: una pelea en Tánger (parece que se dan de verdad o que casi te van a dar a ti) y un choque de coches en NY que hace daño de verdad.

Matt Damon cumple con el papel y el resto de personajes contribuyen al espectáculo. El ultimátum de Bourne es un ejemplo de cine de acción bien hecho, de calidad, al que tal vez le falte un poquito de emoción.

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