miércoles, 5 de septiembre de 2007

LA CARTA ESFÉRICA

No tiene demasiada suerte Arturo Pérez-Reverte con el cine. Salvo contadas excepciones (Alatriste, Cachito) sus adapataciones a la gran pantalla o son discretas o son directamente penosas.

La carta esférica estaría en el primer grupo. No es una mala peli, ni mucho menos, pero durante todo su metraje uno tiene la sensación de que le falta algo, ese punto de garra, de emoción necesaria para traspasar la mera filmación de un libro. Algunas escenas pelín increíbles o directamente fuera de lugar (las sexuales, por ejemplo) tampoco ayudan.

Todo gira alrededor de una moderna búsqueda de un tesoro, el que transportaba un barco jesuita hundido frente a la costa de Cádiz. Un veterano marino debe enfrentarse a este misterio y también al que le supone una mujer, Tánger.


Si no fuera por Carmelo Gómez, que puede con todo, y Aitana Sánchez-Gijón, que defiende bien su papel de mujer fatal, la película aún sería menos destacable. Lo que es imperdonable es que un gran músico como Bingen Mendizabal haya hecho una banda sonora tan repetitiva que contagia a la peli de su sopor.

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