viernes, 7 de diciembre de 2007

MR. BROOKS


A veces un actor tarda tanto en encontrar un papel diferente a lo que suele hacer que parece como si la prisa le pudiera y no le hiciera fijarse demasiado en el guión.

Kevin Costner no es aquí el bueno de la peli, aunque una de las caras de su personaje sea un padre modelo, esposo atento, profesional de éxito. Su otra cara es la de un adicto, que asiste a reuniones de Alcohólicos Anónimos aunque su adicción sea el asesinato y no la bebida. Y es que al bueno del señor Brooks le gusta ir por ahí con su compañero del alma a dar matarile a quien le llame la atención.

Mr. Brooks se aparta del típico cine de psicópatas muy poco, en apenas un par de apuntes que el espectador experto ya habrá visto en otras pelis o incluso en la TV (Dexter, por ejemplo) Lástima que estos elementos más atractivos se diluyan en una torpe realización y una historia mal contada. No se por qué algunos directores se empeñan en ser ingeniosos con el montaje o la planificación de las escenas cuando el resultado es atroz. Hay momentos en esta peli bastante cutres y ridículos.

Lo mejor acaba siendo la relación de Costner con William Hurt (mal explicada; podía dar más de sí) y Demi Moore haciendo lo que puede con un personaje tópico.

Por cierto, la trampilla final es de vergüenza ajena, Clarice.

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