domingo, 27 de enero de 2008

HACIA RUTAS SALVAJES


A veces la fascinación que algunos creadores sienten por un tema o una persona en concreto parece que les hace perder un poco el mundo de vista. Sean Penn sintió una atracción brutal por la historia real que relata Into the wild y se vio inspirado a hacer esta peli.

Lástima que el espectador pocas veces comparta su entusiasmo durante las dos horas y veinte de esta peli. No es una mala película, es bonita, dice cosas interesantes, hay historias destacables, pero, llega un momento en que piensas por favor, que se acabe ya.

Un chico se gradua y decide irse a vivir en absoluta libertad, o sea, a dónde le lleve el camino, viviendo de la naturaleza, trabajando ocasionalmente para pagarse cosas para su viaje. Su meta es Alaska y su guía diversos genios de la literatura universal. Atrás deja a su familia y sus problemas, a su hermana, y a la sociedad convencional. Se embarca en un viaje que le lleva a descubrir paisajes físicos y humanos, a formar parte de otra familia con otra madre, padre e incluso abuelo.

Todo esto contada de forma reiterativa, con mucho paisaje, muchos planos de cielo, mucho plano del prota corriendo por los bosques, trepando montañas, cazando, buscando alimento...

Francamente, cansa un poco. No es un aburrimiento mortal pero creo que, para que funcionara mejor como peli, hubiera estado bien ver a este chico relacionándose con más gente (estos encuentros son lo mejor de la historia, como el encuentro con el anciano al final o con la pareja de hippies)

En suma, menos libertad no le hubiera venido mal a Sean Penn.

2 comentarios:

José Miguel dijo...

No se por que ahora todas las peliculas "de prestigio" tienen que durar 2 horas y media, normalmente la cosa se hace muy toston

Plaer dijo...

Me ha encantado. Si bien es cierto que se hace larga, a mí esos resquicios de libertad me muestran el resultado de la búsqueda y el espacio de tiempo para pensar en lo sucedido. Las experiencias del camino no son lecciones como puños más que desde la perspectiva que uno les quiera dar. Él encuentra inspiración en ellas igual que en las páginas de sus libros. Y la inspiración se siente en esas escenas en total soledad y en contacto con lo salvaje.

Lo que más me gusta de ella es que me está haciendo pensar y revisarme a mí misma. No en empresas tan radicales como abandonar mi vida, pero sí ha removido algo en mí. Y quizás puede ser útil relativizar un poco las cosas, especialmente en estos tiempos de crisis.

Un saludo.