domingo, 24 de febrero de 2008

EN UN MUNDO LIBRE

En un mundo libre o en un mundo perfecto no existirían los problemas que Ken Loach lleva retratando y por tanto denunciando desde hace años.

En este caso se ocupa del desastroso modelo laboral en que vivimos, un modelo que prima la competitividad por encima de todo y donde el inmigrante se convierte en blanco fácil de especuladores y gente que quiere hacer dinero. Pero Loach, como siempre y eso es lo bueno de su cine, nos hace pensar. Y mucho.

Sitúa como prota a una madre soltera que es despedida y crea su propia empresa consiguiendo trabajos a los inmigrantes. Al tiempo que prospera sus escrúpulos van desapareciendo aún cuando constata las condiciones de los inmigrantes. En un mundo tan feroz como esto no hay sitio para los buenos sentimientos si uno quiere hacer pasta. Y, francamente, esto es una mierda.


Pero la realidad es así. Loach no cuenta nada que nos pille de sorpresa pero si acaso sí coloca certeramente la cámara casi como en un documental para mostrar al otro, al inmigrante que cada día vemos en el metro o de camino a casa.

Como siempre digo, cine necesario y de obligada visión para todo aquel que quiera pensar un poco.

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