jueves, 28 de febrero de 2008

La madre del artista

Pilar Bardem, recién llegada de Los Ángeles y, minutos antes de volver a vestirse de monja para representar la obra de teatro 'La sospecha', ha declarado que el Oscar conseguido por Javier Bardem ha sido "el mayor regalo" que le haya podido hacer su hijo.

Dispuesta a hacer todo tipo de confesiones personales sin mencionar en ningún momento al pequeño de sus vástagos, la actriz reconoció que vivió unos momentos muy emotivos en el Teatro Kodak cuando Javier recogió el Oscar y se lo dedicó en español.

"Antes de ir a los premios le comenté que me iba a dar mucha pena que ganara el Oscar y que no entendiese la dedicatoria, así que cuando habló en español y se acordó de toda la saga familiar fue muy hermoso", ha afirmado la actriz en el Teatro Infanta Isabel de Madrid.

Pilar Bardem también ha reconocido que lloró bastante, pero "las lágrimas de fuera producen un bálsamo por dentro", y alabó a la Academia de Hollywood su "generosidad por premiar a un actor español y a otros tres intérpretes europeos".

Fiel a su estilo sarcástico, y tras recordar que en el año 2000 volvió con las manos vacías, cuando Javier fue candidato por 'Antes que anochezca', no ha dudado en decir: "Claro que ahora regreso mucho más contenta, entre otras cosas porque la otra vez me vine con un cáncer".


A pesar de que hace unas semanas la actriz prometió que si Javier ganaba iba a cogerse "una buena borrachera", ha reconocido que después de tantas horas de vuelo "y de los nervios de coger un trajecito mono en las rebajas", pasó un rato en la fiesta que organizaron los hermanos Coen y se retiró temprano.

Ahora tiene un deseo que cumplir para la próxima vez que nominen a Javier: "Volver a Los Ángeles y darle un beso a George Clooney, porque cuando le vi el otro día me dije que este señor no puede ser de este mundo".

De esos días, asegura que se quedaría "con el respeto y el cariño que los actores de Hollywood han mostrado por Javier", y sobre todo recuerda cuando, en plena alfombra roja, se le acercó un hombre y le dijo "que congratulations" y cuando levantó la mirada se dio cuenta de que era "el mismísimo Harrison Ford".

Entre risas, la actriz no tuvo reparos en confesar que vio la película 'No es país para viejos' el pasado sábado porque le "parecía mal" ir a la gala sin haber visto la interpretación con la que su hijo ha terminado ganando el Oscar, un reconocimiento que en su opinión es "una parada en el camino hacia algo, pero una parada en una estación más bonita de lo normal, no en una estación de pueblo".

Lo poco que comentó de su hijo es que "no para de estudiar" y que no tiene miedo de que se instale en Hollywood porque Javier "siempre irá a donde le surjan buenos proyectos".

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