sábado, 19 de abril de 2008

ELEGY

Isabel Coixet es una de esas cineastas que odias o adoras. Como en otros casos, yo suelo situarme en el punto medio, no me entusias ma su cine pero me gustan algunas cosas.

Elegy es la primera película de Coixet con guión ajeno basado en una novela de Philip Roth. La directora admite que ha perdido batallas en la aventura americana pero ha ganado otras. ¿Es menos Coixet que las otras? Seguramente sí. ¿Esto hace que sea peor película? Creo que no.

Estamos ante una historia de amor. Un hombre maduro, independiente, apasionado con su trabajo, reencuentra el amor casi obsesivo con una alumna. Para ella es un amor diferente, uno de los primeros. Para él, después de muchas relaciones, puede ser el verdadero. La diferencia de edad, el carácter del personaje de Ben Kingsley, hace que ella tenga las cosas más claras que él.


La película habla de amor pero también de la vejez, de cómo nunca dejamos de ser adolescentes a pesar de que nuestro cuerpo envejezca. Habla de la soledad en compañía. Kingsley tiene una amante de su edad durante muchos años pero nunca hablan de verdad.

Todo esto aparece muy bien filmado, de manera elegante, con una música preciosa pero tal vez reiterativa. ¿Y la peli qué tal? Pues a ratos interesante, con diálogos certeros, a ratos un poco rutinaria y repetitiva además de fría.

Tiene Coixet a Ben Kingsley casi en todos los planos de la película en un trabajo destacable. Y a Penélope Cruz como ese objeto del deseo que la actriz hace creíble en su belleza durante el primer tramo y también convence en la parte final.

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