martes, 29 de abril de 2008

LARS Y UNA CHICA DE VERDAD

La soledad es algo de lo que cada vez más se habla en nuestra sociedad, que cada vez es más visible y algo que ya se ha convertido en otro campo abonado para el consumo. Hemos leído y visto casos extremos como consecuencia de la soledad y conocemos mil y un cachivaches para llenar el vació que provoca.

Lars y una chica de verdad es una película sobre un hombre solitario, con una casi aversión patológica al contacto con otras personas. No se nos explica claramente el motivo pero parece que tiene que ver con algo relacionado con su niñez y la muerte de sus padres. Lars vive en un pueblecito, junto a la casa de su hermano y su mujer embarazada y un buen día descubre una forma de salir de su aislamiento: encarga una muñeca perfecta para que le haga compañía.
La gente del pueblo, demostrando su cariño hacia Lars le sigue el juego y poco a poco se irá acercando a ellos hasta culminar en un previsible final.


Es una película extraña. No se bien si es una comedia gélida, un drama, una mezcla… Me cuesta saber qué querían contarnos o explicarnos sus realizadores, más allá de la historia del pueblo unido. Llega un momento en que esperamos descubrir de una vez por todas más cosas del protagonista pero no se nos cuentan y la historia acaba siendo un poco repetitiva.

El trabajo de Ryan Gosling merece un aplauso aunque por momentos se vaya en exceso al terreno de la mueca.

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