viernes, 3 de octubre de 2008

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS


A menudo las cosas de los adultos vistas a través de los ojos de los niños se nos revelan en su auténtica dimensión, sin prejuicios. Es entonces cuando ciertos comportamientos se nos presentan tan ridículos o inhumanos como las guerras. Si lo miramos desde la óptica infantil todo parece un gran juego de disfraces pues no cabe en la cabeza que todo eso forme parte de una sinrazón.

El mérito de la novela y de la película, como antes hicieron otras, por ejemplo La vida es bella, es mostrar esa verdad, como la guerra es algo tan atroz que no puede más que ser un juego; los trajes de rayas son pijamas, no la última vestimenta que muchos llevarán, el campo de trabajo es en realidad un campo de recreo, no un lugar de paso hacia el exterminio, el judío es tu enemigo no un niño como tu al que solo diferencia un cráneo rapado y un estúpido pijama.

No he leído la novela por lo que el factor sorpresa está intacto en mí. Veo la película con una mezcla de emoción y rabia, me suele pasar con estas pelis, nunca puedo entender cómo la raza humana pudo ser capaz de tal infamia, y de tantas otras. La película muestra más que sugiere y te guía desde la mirada del protagonista hasta el verdadero descubrimiento del horror. No obvia tampoco la disidencia dentro del pueblo alemán (algo que no siempre muestra el cine y que siempre me ha parecido interesante) ni la brutal propaganda que el nazismo impuso a su pueblo. Tampoco deja de lado como la peor infamia puede calar en las mentes débiles.

El desenlace de la Historia es revelador y deja claro que los unos y los otros solo nos diferenciamos cuando alguien quiere hacerlo, en el fondo, todos somos niños con una u otra vestimenta.

7 comentarios:

yS dijo...

Leeré el libro y esperaré al DVD, a no ser que la semana que viene la pille en cartelera de casualidad, que no creo...

Torchondo dijo...

Muy buenas, lo primero que quiero decir es que acabo de suscribirme a vuestro podcast buscando un programa de cine diferente y me he llevado una grata sorpresa, habéis ganado un nuevo oyente (pod-escucha).

Sobre la película no puedo opinar pero sí he leído el libro y no puedo evitar pensar ¿cómo hacer una película a través de los ojos de un niño?

Cuando leía el libro sólo puedes leer la descripción de un niño de diversas escenas así que es fácil imaginar la realidad del niño, pero ¿cómo mostrar una realidad alternativa (la del niño) con imagenes reales (las nuestras)?

No sé si me explico bien, pero esta es la única duda que me queda antes de ver la película.

Un saludo!

Sr.Cine dijo...

Hola, bienvenido al nuevo oyente, espero que no te arrepientas, je, je.

No es que adopte la mirada del niño exactamente sino que es el niño quien describe la realidad a su manera. No concibe que haya campos de concentración, que se odie al que no es como ellos...

Sr.Cine dijo...

Ah, y gracias por el comentario y por suscribirte!

Torchondo dijo...

Si, entiendo que el niño sea el narrador (igual que en el libro) pero creo que se pierde al 'ver' la realidad y de fondo escuchar al niño.

Imaginar la realidad del niño creo que es la magia del libro.

Sr.Cine dijo...

No va con voz en off, es a través de lo que el niño dice que tu ves que él no entiende lo que pasa.

Torchondo dijo...

Ok, ok