domingo, 16 de noviembre de 2008

GOMORRA

La convivencia cotidiana con la violencia está muy cerca de nosotros pero aún nos sorprende cuando se nos muestra en toda su crudeza.

Basada en la novela que ha puesto la vida de su autor en peligro de muerte, Gomorra es una muestra de cómo el cine italiano afronta sus fantasmas y muestra de manera clara el poder de la mafia. Lo hace a partir de diversos personajes que desempeñan pequeños papeles en ese escenario de muerte, extorsión y chanchullos varios.

Su director actúa como si fuera un documentalista, ofreciendo al público lo que su cámara ve sin juzgar lo que ocurre en escena. La trama tampoco tiene un clímax o una articulación típica de una historia con principio-nexo- final sino que, como la misma organización criminal, todo se enreda, muere, y vuelve a empezar. Es difícil que, desligada de artificios habituales en el cine, la película emocione al espectador pero seguro que le da un punto de vista cualificado sobre el día a día de mucha gente en Italia.

La reflexión llega al final cuando la película inserta algunas cifras del negocio del crimen y entonces advertimos cuál es el auténtico problema a la hora de erradicar la continúa extorsión. ¿No será que no hay más alternativa en según que zonas que tirar por el camino del crimen? Gomorra, como hace la excelente serie The Wire, nos presenta con terrorífica claridad como la vida importa muy poco según donde, como acaba una persona haciendo lo que hace porque poca cosa más puede hacerse.


1 comentario:

Alberto dijo...

A mí no me ha parecido tan buena como la habían pintado.

El final te ayuda a entender todo un poco, pero hay momentos en que estás esperando que pase algo y creo que nunca llega.