lunes, 24 de noviembre de 2008

Los actores de Hollywood amenazan con ir a la huelga

Otra huelga amenaza seriamente a Hollywood. Pero esta vez no son los guionistas -como ocurrió el pasado invierno durante casi tres meses-, sino que podría ser mucho más grave porque paralizaría toda la industria: son los 120.000 actores asociados al Screen Actors Guild (SAG), el poderoso sindicato de intérpretes al que pertenecen desde extras anónimos hasta Nicole Kidman o Sean Penn.

El contrato entre actores y productores expiró en junio y después de cuatro meses de negociaciones infructuosas entre el SAG y la Alliance of Motion Pictures and Television Producers (que agrupa a todos los grandes estudios), los representantes de los actores anunciaron el sábado que comenzarán una campaña de concienciación entre sus miembros para votar a favor de una huelga. Si se aprueba, entre sus víctimas podrían estar la ceremonia de entrega de los Globos de Oro -que el año pasado sucumbió a la huelga de guionistas- y la de los Oscar -que se salvó in extremis con un acuerdo entre las partes-.

Sobre la mesa, una vez más, el conflicto creado por la aparición de las nuevas tecnologías: los productores quieren que el SAG les permita utilizar a actores no sindicados para producciones creadas directamente para Internet y además les pide que renuncien a las ganancias residuales cuando su trabajo se distribuya online.

"Nos piden que bendigamos un sistema que podría significar el principio del fin de los beneficios residuales y eso es una idea que asusta a muchos actores", afirmó Doug Allen, director ejecutivo del SAG y uno de los negociadores. Según el sindicato, la mitad de sus miembros sobreviven precisamente gracias a esos beneficios y eliminarlos de Internet (cuando el futuro del cine y la televisión parece estar precisamente en esa plataforma) significaría su sentencia de muerte. Ese conflicto llevó a los guionistas a la huelga el pasado año y que originó unas pérdidas de 2.000 millones de euros.

Cuando comenzaron las negociaciones con los actores el pasado verano, el comité nacional de dirección del SAG aprobó convocar una huelga si no se avanzaba. Cuando el pasado sábado de madrugada se supo que, tras 27 horas de discusiones ininterrumpidas y pese a los esfuerzos del mediador, Juan Carlos González, las conversaciones se habían roto, el SAG habló claro: vamos a la huelga. No obstante, la última palabra la tienen los actores, que serán llamados a votar en las próximas semanas y que tendrán que aprobar la protesta de forma mayoritaria: para que se haga efectiva se necesita el 75% de los votos.

Sin embargo, dado el catastrófico clima económico que se vive en EE UU, el SAG va a tener que hacer una muy buena campaña si quiere convencer a sus miembros de la necesidad de una protesta que no sólo les afectaría a ellos, sino a toda la industria. La crisis es una baza poderosa para los actores, conscientes de que los estudios no quieren hundir aún más sus finanzas, pero también es un arma de doble filo puesto que dada la situación es posible que otros sindicatos no quieran apoyarles.

No hay comentarios: