miércoles, 5 de noviembre de 2008

Maribel Verdú recibe la Medalla de Oro de la Academia del Cine



"Espero que nadie me coja manía porque me den tantos premios", dijo ayer una exultante Maribel Verdú tras recoger la Medalla de Oro de la Academia de Cine de manos de su presidenta Ángeles González-Sinde. Con 38 años, 25 de ellos dedicados a la interpretación y más de 60 películas, Verdú conoce de sobra tanto los efectos del éxito como los de la envidia en su profesión. De ahí la confesión inicial de alguien que ha aprendido a "relativizar" y a "tener la cabeza en su sitio".
Pese a todo, la actriz reconoció que sus primeras sensaciones al conocer que era merecedora del máximo galardón profesional fueron de "vértigo y miedo". No les comentó la buena noticia a sus compañeros de reparto de la obra Un Dios salvaje que representa en un teatro de Madrid y apenas ha querido mostrar sus emociones en público hasta que ayer "de largo y con cola" --vestida por Alberta Ferreti--, recogió el premio en una cena con sus compañeros de profesión en el Museo Reina Sofía.


Es la quinta mujer premiada y la más joven de los galardonados, y, según González-Sinde, "la más popular, más respetada y más querida de su generación", un "puente" entre veteranos y jóvenes.
El galardón le llega en un año de grandes éxitos y mucho trabajo que comenzó en enero al recibir el Goya a la mejor actriz por Siete mesas de billar francés. "Por fin", dijo, cuando recibió la estatuilla que se le había resistido en cuatro ocasiones anteriores por otras tantas interpretaciones que marcaron su carrera: Amantes, de Vicente Aranda, La Celestina, de Gerardo Vera, La buena estrella, de Ricardo Franco y El Laberinto del fauno, de Guillermo del Toro.
Actriz polifacética, Verdú ha hecho de todo desde que debutó en televisión con apenas 15 años en la serie La huella del crimen. Pero para ella no hay nadie como Ricardo Franco, que la dirigió en La buena estrella, en un papel que le dio una dimensión interpretativa desconocida. Sus variados registros le han llevado a ser reconocida en Latinoamérica, especialmente en México donde rodó Y tu mamá también, a las órdenes de Alfonso Cuarón y con del Toro.

El último en descubrir sus cualidades ha sido Francis F. Coppola, del que Verdú fue anfitriona la semana pasada en Madrid, donde remató el doblaje de Tetro. Pero la popular actriz sabe que su profesión es un tobogán. Tras el maestro Coppola rodará este verano a las órdenes de una directora novel. Y aún recuerda cuando junto a Antonio Resines --"somos los que más cosas inhumanas hemos hecho", afirmó-- y a las órdenes de José Luis Moreno, presentaba Verano de estrellas" en 1991 desde La Toja. De allí la rescató Fernando Trueba para su grupo de chicas en la oscarizada Belle époque.

1 comentario:

rrey dijo...

¡fantástico! Mira que hay actrices por ahi que reciben premios no se sabe muy bien por qué, pero Maribel Verdú es el ejemplo de como progresar y evolucionar como actriz teniendo desde el principio algunos papeles que realmente demostraban su talento. Con los años lo único que ha hecho ha sido mejorar.