sábado, 10 de enero de 2009

MI NOMBRE ES HARVEY MILK

Tiene Gus Van Sant, y otros directores llamados independientes, la tendencia a atenuar sus pelis más comerciales con ciertos arranques de supuesta genialidad (planos forzados, montajes estilosos) En Mi nombre es Harvey Milk es evidente.

El director, sabiendo cómo llegar al mayor número posible de gente, no duda en utilizar los recursos del biopic y de tanto en tanto nos cuela alguna de las suyas.

Ocurre a menudo que estas películas no consiguen transmitir al espectador la grandeza del personaje retratado y eso pasa con Milk. Gus Van Sant construye una película pasable pero aburrida a mi juicio. Más allá del enésimo trabajo genial de transformación de Sean Penn, la película no destaca por nada y, como digo, a mi se me hizo bastante aburrida.

Van Sant utiliza de tanto en tanto material de archivo, la canción en el momento justo y muestra los entresijos que pueden llevar a un gay o a quien sea a un cargo político. Descubre también para el espectador medio el creciente poder gay en San Francisco y el resto del país y su mensaje de que toda comunidad necesita un líder que los haga visibles es válido.

Lástima que Milk sea tan sosa que incluso puede llevarse algún que otro Oscar.


1 comentario:

Chema dijo...

Me apetece verla, y mucho sobre todo por Sean Penn...