domingo, 24 de mayo de 2009

La última de Isabel Coixet no convence en Cannes


"Coixet se pierde en Tokio", escribe Luís Martínez en El Mundo: " El problema es que el principio de verosimilitud dura poco. Nada es creíble. Y no nos referimos al desarrollo de los acontecimientos, sino al necesario diálogo que tendría que existir entre dos pasiones que se cruzan.La innegable destreza estética, la madurez de una directora que ha dejado atrás viejos vicios (la cámara ya no tiembla) y la brillante puesta en escena (sutiles e inteligentes las escenas de sexo) compensan el resultado de una película que, por momentos, parece más el resultado de un impetuoso y poco reflexionado deslumbramiento: el de la directora por Japón."

Boyero, en El País: "Todo tiene vocación de intensidad, de hondura trágica y de romanticismo febril en la crónica de este amor sin futuro. La estética alberga pretensiones de lujo, pero yo la asocio más bien con los spots publicitarios de presupuesto holgado empeñados en la mentirosa misión de encontrar la poesía. No dudo de la sinceridad de esta relamida autora al hablar en todo su cine de las sensaciones del corazón, de los amores difíciles, de las separaciones torturadas, de soledades que se encuentran, de la cercanía de la muerte y demás parafernalia sentimental, pero no hay forma de que me sienta contagiado o conmovido por universo tan trascendente. "

Cristina Savall comenta en El Periódico la acogida de Mapa de los sonidos de Tokio: "Aplausos acallados por silbidos y abucheos. Así reaccionó el público de Cannes cuando los títulos de crédito despedían el pase de prensa de Mapa de los sonidos de Tokio. La película de Isabel Coixet recibió ayer idéntica acogida que María Antonieta, de Sofia Coppola, que se proyectó en el mismo escenario cuatro años atrás. Ni una ni otra pasaron desapercibidas. Lograron lo mejor del cine: encendidas discusiones, de aquellas que provocan corrillos en los pasillos del solemne Palais des Festival. Unos percibían frivolidad, vacío, fallos de guión, sexo demasiado estilizado; otros, gran carga emocional, erotismo sublime, convincentes interpretaciones de Sergi López y Rinko Kikuchi y exquisitez en la puesta en escena."

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