sábado, 18 de julio de 2009

HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE


El fenómeno Harry Potter es incuestionable, no es cuestión de tirarlo por tierra aquí, aparte de que me parece magnífico que unos libros hayan conseguido este éxito, no un futbolista o cualquier imbécil que sale por televisión. El paso al cine, como cualquier otra saga con tantos seguidores, se mueve entre la fidelidad y la necesidad de hacer una película lo más entretenida posible.

El resultado de las películas, a falta de las dos últimas y recién vista Harry Potter y el misterio del príncipe, es a mi juicio desigual y casi siempre marcado por la personalidad del director. Creo que cuando el director elige hacer suya la historia, llevarla a su terreno y construir una película que no solo disfruten los fans, los resultados han sido mejores. Por el contrario, cuando se han decantado por adaptar tal cual, los ladrillos han sido de cuidado.

Esta nueva peli es un quiero y no puedo, una nulidad total. La historia se sitúa en medio de la nada, aperitivo insuficiente a lo que vendrá. Muchos lectores se habrán dado cuenta que el libro ya era así, no pasaba nada de nada relevante hasta las últimas páginas. Me sucede lo mismo con la película. De las dos horas y media que se hacen eternas solo salvo la última media hora (¿será por qué Dumbledore se pone en plan Gandalf?) El resto es un monumento a la nada, a cómo colarnos horas de metraje sin que nos cuenten algo interesante.

Los guionistas se ven obligados a rellenar con historias de amoríos light, con el enémiso y cansino quidditch, con algunos malos malosos que parecen parodias de sí mismo, con repeticiones de algo que ya nos han contado o visto… En fin, una lata.

En el apartado visual, más de lo mismo, nada estimulante. Y me sorprende que en estas grandes producciones los efectos sean tan cutres, como el inicio o la lucha final.

En cuanto a los actores, también me sorprende que el protagonista sea de largo el actor que peor envejece. Hay algunos momentos que sus expresiones en pantalla son cuanto menos curiosas.

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