martes, 6 de octubre de 2009

SITGES 09. Día 6: Mi querido monstruo.


Vincenzo Natali vuelve a Sitges después de sorprender con Cube y dejar más indiferente con películas posteriores como Cypher. Splice es su nuevo trabajo, producido por Guillermo del Toro, con Adrien Brody y Sarah Polley, una película de ciencia-ficción que se esperaba con gran expectación en el Festival.


Suele ocurrir en una gran mayoría de películas del género fantástico que, partiendo de una idea interesante, sorprendente, atractiva, se acaban convirtiendo en lo de siempre, como si no supieran cómo acabarla o no tuvieran el talento necesario para hacerlo adecuadamente. Splice es la historia de una pareja de científicos que logran una nueva raza híbrida, en principio inofensiva, pero que pronto desarrolla rasgos de depredación.

Asistimos con interés y sorpresa a las primeras imágenes de la peli, la creación de la criatura, su desarrollo, la relación con sus creadores (me sugiere lo que hubiera pasado si Viktor Frankenstein hubiera convivido con su criatura) Pero llega un momento en el que la peli se detiene, los personajes no ofrecen más, y cuando arranca lo hace para mal, en un desenlace típico, atropellado y con una imagen final lamentable que filmaría cualquier director de tres al cuarto.

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