domingo, 21 de marzo de 2010

GREEN ZONE

La colaboración entre el director Paul Greengrass y el actor Matt Damon es especialmente fructífera tanto para ellos mismos como para los buenos aficionados al cine de acción. Sus trabajos siempre suelen destacar muy por encima de lo que nos ofrece habitualmente este género cinematográfico.

Green Zone es la última de sus propuestas, un thriller que se ambienta en las primeras horas de la ocupación estadounidense en Bagdad. Un soldado que pertenece a la unidad encargada de localizar las famosas armas de destrucción masiva empieza a sospechar que tal vez no existan tales artefactos al ver como misión tras misión su equipo va de fracaso en fracaso. El soldado comienza a investigar y empezará a descubrir que tal vez no estaba todo tan claro como nos lo habían vendido.

La película empieza de forma muy movida, tanto que en sus primeros minutos uno puede sentirse un poco mareado por la manera en que Greengrass mueve la cámara, de nuevo usando la técnica ya empleada en la saga Bourne. Afortunadamente la cosa se tranquiliza y a partir de ahí la historia no da respiro y se convierte en un entretenimiento mayúsculo, casi como un capítulo de la serie 24 bien engrasado.

La realización, el desarrollo de la trama y el dibujo de los personajes es acertado y la película nos va descubriendo algunas curiosidades de esos primeros días de guerra. Su pega es que el resultado del enigma es conocido: las armas no existen ni existieron y los motivos de la guerra habría que buscarlos en otros intereses. Más interesante es el retrato que hace de cómo se debería construir un país devastado, o bien por el camino rápido, que ha demostrado su ineficacia, o apostando por el poder local.

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