miércoles, 17 de marzo de 2010

La revista Fotogramas celebra sus sesenta años de premios

En una fiesta celebrada en la madrileña sala Joy Eslava este lunes por la noche, Anabel Alonso fue dando paso, mientras era coreada por el público asistente y sus compañeros de profesión, sentados en la pista de baile, a los diversos presentadores de los trofeos.


Recibieron los galardones, que votan los lectores de la revista, Adriana Ugarte (mejor actriz de televisión por La señora), Juan Diego (mejor actor de televisión por Los hombres de Paco), la siete veces ganadora de este premio Concha Velasco (mejor actriz de teatro por La vida por delante), Sergi López (mejor actor teatro por Non solum), Penélope Cruz (mejor actriz de cine Los abrazos rotos) y Luis Tosar (mejor actor de cine por Celda 211). Además, Amaia Salamanca recogió el trofeo al intérprete más buscado en la web de la publicación.

López, en Bruselas por motivos profesionales, agradeció su premio vía webcam, y en lugar de Penélope subió al escenario su hermana Mónica, lo que provocó más chascarrillos sobre quién era el avatar de quien. Los galardones a la mejor película extranjera y nacional -elegidos por los críticos de la revista- fueron para Gran Torino, de Clint Eastwood, y Celda 211, de Daniel Monzón, respectivamente. El realizador español recordó que él había trabajado durante diez años como crítico de esta publicación, por lo que el premio tenía un significado muy especial para él: era el reconocimiento de sus compañeros de redacción. "Sin haber trabajado en Fotogramas no hubiera podido rodar los filmes que he hecho". A cambio, Tosar, en su discurso, bromeó sobre la envidia que sentía: "No he sido el más buscado en la web", antes de reclamar más serio "más portadas en Fotogramas para el cine español".

Finalmente, el Fotogramas de Honor fue para José Luis Borau: actor, profesor, escritor, guionista y director. El cineasta recibió la estatuilla de manos de Icíar Bollaín, que reveló secretos de rodaje de la película Malaventura, en la que ella encarnaba a la hija de Borau. "Me tenía que dar un bofetón y hubo que repetir una y otra vez la toma. José Luis me pedía perdón cada vez que me daba con sus manazas aragonesas, y su lamento estropeaba cada plano".

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