miércoles, 10 de marzo de 2010

THE LOVELY BONES

Pocas cosas hay más dramáticas que el asesinato y abuso de niños o adolescentes. No solo se les priva en la mayoría de casos de la inocencia sino que también se les arrebata el futuro de ellos mismos y de sus familiares. Si además añadimos una sospecha de muerte sin encontrar un cadáver el resultado para la familia es devastador.

De estas cosas y algunas otras habla la última película de Peter Jackson, adaptación dicen que muy fiel de una novela de Alice Sebold. De entrada afirmo que me ha parecido una magnífica película que hace mayor mi extrañeza ante las nominaciones al Oscar de este año. Hay más cine en un minuto de The lovely bones que en buena parte de las nominadas. No entiendo este juego variable de afectos entre académicos, cierta crítica y cierto público ante el incuestionable talento de Jackson. Su manera de filmar es admirable, el desarrollo de la historia modélico, la manera que tiene de contarnos ese mundo en que queda atrapada la protagonista y la realidad que viven sus padres es formidable.

The lovely bones es una de esas películas en las que cada plano parece pensado y meditado al máximo al servicio de una historia que puede recordar a otras pero que tiene más de un elemento que la hace diferente: la contención del reparto, la luminosidad y la expresividad de su protagonista, la delicadeza de los momentos más duros y que aún así nos angustian, el interés que nunca decae. La película me interesa y entretiene, me causa cierta tensión, me maravilla en algunas de sus imágenes y ofrece un retrato de un asesino en serie bastante alejado de los tópicos.

Por todo ello merece mucho la pena y es una muestra de que Peter Jackson y su equipo no han dejado de ser lo que eran, un conjunto de talento y buen hacer de los que no se ven en la mayoría de películas.

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