viernes, 16 de abril de 2010

ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS


Aunque pocos apostaban que el 3D había sido rescatado del olvido para quedarse el descomunal éxito de Avatar ha propiciado dos efectos que está por ver si serán positivos o negativos. Por un lado, diversos directores no dudarán, vencidas las reticencias de los productores, en rodar en este formato para potenciar la experiencia cinematográfica. Por el otro ya empezamos a sufrir producciones mediocres que ven en las 3D incorporadas a posteriori una oportunidad de arrasar en taquilla por el mayor precio de las entradas.

Hace poco hemos visto un burdo ejemplo con Furia de Titanes, rodada convencionalmente y tuneada en laboratorios de dudosa calidad. Lo que sorprende es que alguien como Tim Burton haya decidido plegarse a los designios de los productores y haya aceptado una versión adulterada de su último trabajo.

Alicia en el País de las Maravillas también está siendo un gran éxito en EEUU y, que yo recuerde, es la primera vez que en Barcelona una película que no sea documental de animalillos o similares se exhibe en nuestro país en IMAX 3D. Esta tarde un servidor ha asistido a esa proyección novedosa, pantalla descomunal, y supuesto súper sonido y tal. Ya os avanzo que no volveré. No me ha parecido un lugar adecuado para una película de cine, la altura y anchura de la pantalla me parece equivocada. Otra cosa es la calidad de la copia y del 3D. Podéis imaginar que, al no rodarse con este sistema el resultado esta a años luz de lo hecho por Cameron en Avatar (son inevitables las comparaciones), por más que en muchos momentos sí obtenga buenos resultados y consiga que ese País de las Maravillas luzca como se merece. Pero hay más de un momento en que la cosa chirría e incluso molesta, no se si es cosa del propio sistema 3D o del IMAX.

En cuanto a la peli en sí, de nuevo tenemos a un Tim Burton superado por la imaginería, por las imágenes de ese mundo fantástico repleto de cosas imposibles que existen. Uno esperaría una nueva vuelta de tuerca sobre el clásico, una mirada más adulta, más turbia, pero Burton se limita a ilustrar, de manera muy convincente, brillante en ocasiones, imaginativa, es cierto, lo que ya hemos visto unas cuantas veces. Le salvan la función sus actores, con una estupenda Helena Bonham- Carter, cierta locura de Depp y la debutante Mia Wasikowska junto a personajillos digitales como esos gemelos gorditos o el gato de Cheshire.

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