martes, 20 de abril de 2010

CINCO MINUTOS DE GLORIA

El conflicto de Irlanda del Norte es uno de esos temas recurrentes en el cine que de tanto en tanto vuelven a las carteleras con aproximaciones diversas. A primera vista, Cinco minutos de gloria, sería una más sobre el tema pero presenta algunos puntos originales y el tema no deja de ser una excusa, bien podría ser cualquier otra contienda o situación dramática.

La película habla más de las consecuencias de nuestros actos, de perdón, culpa, redención, venganza, dolor emocional casi insuperable. Todo nace de un hecho trágico: el asesinato de un chico a manos de un terrorista aficionado y ante un testigo inoportuno: el hermano pequeño de la víctima que se encontraba en el lugar menos adecuado. Este hecho, que se enmarca en el conflicto irlandés pero que bien podría ser cualquier otro, marca irremediablemente a sus protagonistas. El asesino se gana la vida mediando en diversos conflictos una vez ha cumplido sus pena. Aparentemente disfruta de la fama mediática. El hermano del chico asesinado en apariencia vive obsesionado con lo que ese hecho supuso para él y su familia y piensa seriamente en tomarse la justicia por su mano y tener de paso sus cinco minutos de gloria en horario de máxima audiencia. Los dos se reencuentran en un programa de televisión que no busca otra cosa que explorar y dramatizar las emociones de estos dos hombres.

El planteamiento de la peli es casi teatral, con mucha voz en off que va revelando los pensamientos de los personajes y una ajustada realización que da todo el protagonismo a su excelente pareja protagonista. No deja de ser un planteamiento diferente, intenso en muchos momentos, pero tal vez queda un poco frío en otros. Personalmente creo que la historia podría haber dado más de sí, preguntándose más por el destino de estos hombres, y no derivando en un desenlace tal vez precipitado pero no descabellado con la forma en que se desarrolla la historia.

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