jueves, 8 de abril de 2010

EL ESCRITOR

Calificada por cierta crítica casi como una obra maestra, El escritor, la última película de Roman Polanski tiene un doble interés para el espectador medio. Por un lado, el morbillo que genera su director o mejor dicho todo ese affaire judicial en el que se ha visto inmerso en los últimos meses. Por el otro, su argumento, que no engaña a nadie y sin esfuerzo puede asociarse con acontecimientos y personajes de nuestra historia reciente.

Polanski disfraza esa crítica a la política, poco más que un juego de, a menudo, malos actores, al poder del dinero, a lo poco que valen unos ideales, con la apariencia de una cinta de misterio donde este es lo menos importante. El famoso mcguffin del Maestro Hitchcock está presente en esta película de factura clásica y efectiva. No descubriremos ahora el talento de Polanski para filmar.

Lo que ocurre es que la película bascula entre lo mejor y lo peor de sus aproximaciones al thriller. En un lado tendría el suspense cotidiano de Frenético; en el otro el desbarajuste de La Novena Puerta. Tampoco es muy elaborada la resolución de la trama, se ve venir de largo.

El trabajo del reparto no me parece especialmente brillante. No hay demasiada intensidad en sus interpretaciones, simplemente cumplen y por momentos a Ewan McGregor le hace falta un poco más de energía.

El resultado acaba siendo una película entretenida pero que se va desinflando conforme avanza su metraje hasta hacerse incluso un pelín aburrida por más que el talento de su director destelle de tanto en tanto.

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