martes, 27 de abril de 2010

FURIA DE TITANES

Había cierta expectación ante esta nueva versión de Furia de Titanes, uno de esos clásicos más recordados por sus entrañables efectos especiales que por su historia mitológica. Después de Avatar sonaba como la siguiente gran película en formato 3D pero rápidamente nos llevamos la decepción de comprobar que la película se filmó en 2D y posteriormente se añadió el efecto de las tres dimensiones de manera chapucera, según los que la han visto.

Esta táctica reprobable, que busca estafar al espectador incrementando el precio de la entrada y engordar así la recaudación, ha motivado en buena parte la mala prensa de la película. Tanta crítica negativa provoca que cuando un servidor se acerca a ver la peli lo haga con la mayor de las prevenciones y sin esperar nada. Tal vez por eso, o porque la peli no pretende más que ser un divertimento normalito, no me cargaré la película. Me entretuvo durante todo su metraje (que no es mucho).

Es verdad que la acción, que no es tampoco demasiada, está filmada de forma confusa, pero es un mal común del cine de acción reciente. Sin embargo, creo que, como ni los que hacen la peli se la toman en serio, tampoco debemos hacerlo nosotros. Ver a Liam Neeson, con un look Carlos Jesús que deslumbra (por la armadura que luce), gritar “liberad al Kraken” o a Ralph Fiennes dando vida a un Hades como deprimido y casi emo, me produce cierta gracia y me dice que ni los mismos actores se tomaron muy en serio la película.

En el fondo, tanto la peli clásica como esta o como los mismos relatos mitológicos no son más que productos de entretenimiento. Conmigo Furia de Titanes ha cumplido su objetivo pero evidentemente no se convertirá en una de las películas de mi vida.

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