jueves, 1 de julio de 2010

ECLIPSE

La saga Crepúsculo, como tantas otras basadas o no en libros, tiene muy claro el público al que se dirige y en ese sentido el buscarle algo diferente o alguna cosa más que lo que ofrece queda un poco fuera de lugar. Claro está que, como obra cinematográfica, siempre tenemos el derecho o la esperanza de ver algo diferente. En el caso de la tercera película, y en espera de las dos que dicen seguirán el cuarto libro, poco nuevo bajo el sol aunque sí hay algún que otro punto interesante.

Sabiendo lo que vamos a ver, amoríos adolescentes pasados de rosca, empalagosillos, risibles en alguna escena (memorable la escena de la tienda de campaña o la primera aparición de Jacob sin camiseta), la película destaca por estar mejor realizada que las anteriores o al menos con más estilo visual. Las escenas de acción, que chirriaban demasiado en las anteriores entregas, están mejor resueltas y son más dinámicas y efectivas.

La historia sigue por el contrario siendo más de lo mismo, el dilema en el que se encuentra la protagonista que no se decide entre el vampiro y el lobo y de nuevo otro enfrentamiento final largamente esperado que no se sabe muy bien a qué viene a cuento. Juega un poco más con el enfrentamiento entre los dos protagonistas masculinos, abusa de primeros planos y algunos costaleros lo que se enfrenta con la crudeza rebajada de otras secuencias y el interés de los flashbacks que muestran el origen de algunos personajes.

En suma, película discreta, que puede atragantarse en muchos momentos, pero que en general se deja ver e incluso provoca alguna risa no se si del todo buscada.

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