sábado, 14 de agosto de 2010

AIRBENDER: EL ÚLTIMO GUERRERO

Ver Airbender es una de las experiencias más penosas que un servidor ha vivido en una sala de cine. Considero a su director uno de los pocos genios que quedan en el cine, un realizador que siempre da su sello personal a todas las películas que ha rodado. Es difícil que en otro director encuentre ese cuidado por el plano, ese guión intrigante, el trabajo minucioso con los actores, el empleo de la música…

Nada de todo esto aparece en Airbender. Es como si Shyamalan se hubiera convertido en un artesano del montón, en otro director vendido al producto al que no dejan más que servir una tópica historia con efectos del montón, actores de tercera y filosofía de baratillo. La peripecia de la película es tan predecible y aburrida que se convierte en sufrimiento pensar que este producto está firmado por tan gran creador.

No se si la habrá hecho por dinero, por ganas de probar cosas nuevas o por una combinación de ambos motivos pero seguro que él mismo tampoco se reconoce en esta película de la que previsiblemente habrá secuelas que, espero, tengan otro director. Lo único novedoso es la visualización de la acción, en plano general, nada de esos planos cortos que duran segundos típicos del cine de acción. Muy poquito de todas formas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Una lástima.Como admirador de este director esperaba con curiosidad la película...
La pela es la pela...supongo.