viernes, 24 de septiembre de 2010

EL AMERICANO

Muchas veces el beneplácito de la crítica se obtiene simplemente por recuperar los modos y las historias del cine clásico y, después de ver El americano, uno se queda con la sensación de que eso y poco más es lo que ofrece la película.

Desde su comienzo el director nos pone sobre aviso de que aquello no va a ser la típica película de acción ni que vamos a ver persecuciones a lo Jason Bourne. Un paisaje helado nos introduce en el gélido retrato de un asesino profesional que, oh sorpresa, busca su último trabajo, tal vez redimirse o enamorarse, en un pueblecito italiano.

Ante nuestros ojos desfila George Clooney, presente en casi cada uno de los planos. Habla poco, mira así como concentrado y con resquemor durante casi toda la peli, solo en algún momento asoma en sus ojos una mínima esperanza. La propia película en una escena nos muestra que ese personaje no está tan lejos de los pistoleros del western, siempre en tensión antes del duelo final. La película no deja de ser un western con alguna variación pero, en este aspecto y en el que comentaba más arriba de recuperar un cierto cine policiaco, se queda en la superficie, en la forma, en el ritmo moroso de sus escenas pero no consigue mantener la atención del espectador todo el rato.

Es una de esas películas en las que uno espera que pase algo y cuando te das cuenta la cosa se acaba. Me parece muy bien que no se quiera hacer algo convencional pero creo que en muchos momentos de la peli se peca de quietud. Si no fuera Clooney el protagonista difícilmente creo que la película fuera soportable.

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