domingo, 26 de septiembre de 2010

EL GRAN VÁZQUEZ

Confieso que en mi niñez he sido un devorador de tebeos, recuerdo con gran cariño esos sábados por la mañana leyendo en la cama el último Mortadelo o Zipi y Zape. A menudo en esos tebeos tenías también a otros personajes, que no me gustaban tanto la verdad, pero que también tenían su gracia. Algunos de ellos eran los creados por Vázquez pero, como retrata la peli, el dibujante o su personaje se convirtió en alguien más conocido para una generación gracias al retrato que Ibáñez le hace en 13 Rue del Percebe.

El gran Vázquez es una película que, en buena parte de su metraje, me ha recordado a esos tebeos. El tono, la ambientación, ese espíritu lúdico, juguetón, es algo que la película mantiene muy bien. Desde el inicio confieso que la peli me engancha y me resulta francamente simpática gracias a esa historia ligera y directa, al retrato que de Vázquez hace Santiago Segura y, por descontado, por ese talento para el timo y la estafa que tenía el personaje.

Además de ser un dibujante admirado en aquella entrañable y en cierto modo terrible Editorial Bruguera, Vázquez era un vividor con una particular filosofía de la vida que llevaba hasta las últimas consecuencias. La película, más que retratar al personaje y la época de una manera realista o naturalista (hay algunos apuntes) se adapta al estilo del tebeo, algo que por ejemplo no lograban las versiones de Mortadelo y Filemón, sin ir más lejos. Cuando la película se pone más seria coincidiendo con las penurias del protagonista la película se resiente un poco, se hace larga, pero consigue remontar y ofrecer una buena parte final.

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