lunes, 13 de septiembre de 2010

TODO LO QUE TU QUIERAS

Los que no tenemos hijos difícilmente podremos saber todo lo que un padre o una madre harían por sus hijos. El cine, el gran cine, ese que busca ser sincero, acercarse a la vida real, en algunas ocasiones ha logrado que un servidor pueda llegar a comprender y sentir ese vínculo tan fuerte que hace que la propia personalidad quede en segundo plano.

Si en la estremecedora The road, Viggo Mortensen y Charlize Theron se enfrentaban por el bien de su hijo a una catástrofe de dimensiones universales, Achero Mañas nos ofrece otra muestra de a lo que puede llegar un padre por el bienestar de su hija. En este caso su desgracia es menor pero no por ello es menos elogiable o menos emocionante la peripecia del personaje de Juan Diego Botto. El actor interpreta a un abogado casado con una hija. Un buen día la madre muere delante de la hija y a partir de ahí lógicamente se verá obligado a cambiar su vida intentando suplir en la medida de lo posible a la madre muerta.

Achero Mañas ya había demostrado en sus dos trabajos anteriores (El Bola, Noviembre) que es un estupendo director de actores a la vez que tiene un talento especial para descubrir a pequeños ángeles (Juanjo Ballesta, por ejemplo) La niña de la película, pilar fundamental de la historia, es increíble, un angelito adorable ante el cual es imposible no emocionarse.
Pero si no fuera por el trabajo medido, por la evolución perfecta, del actor protagonista la película se vendría abajo. Juega con elementos peligrosos, en manos de un director más torpe el montaje se vendría abajo. Pero Mañas le pone sensibilidad que no sensiblería, emoción que no emotividad, un cariño hacia los personajes que hacen de la película una auténtica maravilla.

El cine no necesita mucho más que buenas historias y buenos actores. Historias que nos toquen. En este caso estos dos elementos van de la mano de manera perfecta.

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