domingo, 24 de octubre de 2010

HÉROES

Hay películas que, más allá de sus valores cinematográficos, despiertan en el espectador unas emociones que las hacen grandes. Son aquellas historias que de una u otra forma conectan con la sensibilidad del público, bien por lo que cuentan o porque consiguen que nos identifiquemos con lo que vemos en la pantalla. Héroes es uno de esos casos, una película que no engaña a nadie, que muestra sus cartas desde su brillante y precioso inicio. Espinosa y Freixa, los guionistas, ya nos advierten de que aquello va de nostalgia y el resultado final, si aceptas su juego, al que creo imposible de resistirse para gente con un mínimo de sensibilidad, la película te gana. Héroes es una película bonita de verdad, que te emociona, a la que es complicado enfrentarse sin soltar la lagrimilla o sin echar alguna risa cómplice.

La historia nos lleva a esos veranos de nuestra niñez, los veranos de las aventuras cotidianas, de las bicis, los amigos, los primeros amores, el poder de la imaginación. Una época perdida casi del todo, donde casi todo era mágico, repleto de esa mágica que vamos perdiendo cuando nos hacemos adultos. La vida te va quitando poco a poco esos momentos mágicos pero viendo películas como esta uno no puede evitar recordarlos.

El encuentro de un publicista con una chica en una carretera es la excusa para que recordemos un verano que cambió para siempre la vida de los protagonistas. La película evidentemente gustará mucho a todos los que reconozcan las referencias, los objetos de los 80 pero se disfrutará también por aquellos que no vivieron esa época, sin duda también tuvieron momentos como los que cuenta la película.

A pesar de su tono agradable, buenrollista, inocente, no deja de lado que esos recuerdos a veces también tienen un poso de amargura, de dolor, que el tiempo ha ido poco a poco borrando pero que nunca se irán del todo como el recuerdo de aquellos veranos interminables cuando eramos jóvenes y soñadores.

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