viernes, 12 de noviembre de 2010

BON APPÉTIT

Estamos asistiendo últimamente a la puesta de largo de un puñado de directores y guionistas españoles que van superando con nota los tópicos habituales del cine español. Por un lado nos están ofreciendo unas películas irreprochables a nivel técnico; por el otro se acercan a historias y/o géneros que nuestro cine parecía dejar de lado. Aunque en muchas ocasiones el resultado final esté más próximo a la copia vacía de modelos preexistentes es de aplaudir el esfuerzo.

Bon Appétit es un ejemplo de cómo se pueden aprovechar influencias diversas, pasarlos por una sensibilidad cercana, reconocible, y ofrecer una película plenamente satisfactoria, como un buen plato, si se me permite la comparación fácil, bien cocinado, bien servido, vistoso, que nos entra por los ojos y nos calienta las entrañas.

Es una de esas historias que el cine ha visitado a menudo, una historia de mor y desamor que a más de uno resultará conocida. La película parte de ese momento en el que la amistad pasa a ser otra cosa, ese momento en que rara vez hay marcha atrás, y evoluciona de manera bastante realista hasta un final valiente.

Aparte de ser, como decía antes, una película bien cocinada, es decir, muy bien realizada, un guión más que acertado aunque tal vez un poco escaso de argumento, con una selección musical acertada, también está bien, mejor dicho, excelentemente servido por su pareja protagonista, todo un descubrimiento de complicidad y verdad.

No hay comentarios: