domingo, 5 de diciembre de 2010

BIUTIFUL

Yo supongo que el señor Alejandro González Iñárritu tendrá una vida normal, como la de cualquiera de nosotros, tendrá también el hombre sus momentos felices y otros más complicados, pero parece empeñado en hacernos pasar malos ratos en los cines.

Sus películas como director, aparte de mostrar una sociedad atroz, un mundo desquiciado en el que nos devoramos los unos a los otros, como la enfermedad que se ceba en el protagonista de Biutiful, te dejan con un mal cuerpo que cuesta aliviar. Llega un momento, mientras veo su último trabajo, en el que me pregunto si es necesaria tanta oscuridad, tanto padecimiento, y a lo mejor el problema está en que para Iñárritu se ha convertido en una pose. Me explico: hay escenas y situaciones de Biutiful que no me creo, me parecen forzadas, no por poco creíbles, sabemos que la realidad será aún peor, sino por su forma de aparecer en pantalla.

En sus anteriores películas (Amores perros, 21 gramos, Babel) creo que ha ido poco a poco perdiendo el equilibrio, ya Babel me parecía muy forzada toda ella. En Biutiful, el director bucea en las miserias de las grandes ciudades, en las cloacas de este primer mundo tan bonito de puertas afueras pero con unos cimientos que hemos dejado que se pudran porque ya nos venía bien. Nos favorece que los que vienen huyendo de la miseria de sus países se contenten con más miseria que les damos aquí en el primer mundo. Si nos provoca mala conciencia ya miraremos para otro lado.

Biutiful habla de ese mundo no tan oculto, cada vez más presente por esta crisis provocada por esos que se han marchado con los bolsillos llenos. Se centra en un personaje a la deriva, que sobrevive por sus hijos, con un cierto honor, y que se ve obligado a enfrentarse a una enfermedad. La película cuenta su historia y la de otros personajes (un inmigrante senegalés, unos chinos explotados en un taller clandestino) que intentan abrirse paso. La película me deja fuera casi en todo su metraje, como decía antes me parece excesiva, forzada, más allá de la gran interpretación de Bardem. Solo en momento puntuales me llega, poca cosa para un director tan ambicioso como Iñárritu.

No hay comentarios: