miércoles, 15 de diciembre de 2010

TODAS LAS CANCIONES HABLAN DE MI

¿Se hadicho ya todo en el cine sobre la pareja? Seguramente muchos contestaremos a esta sencilla pregunta que sí, que ya está bien de ver siempre lo mismo, que vamos al cine a ver cosas nuevas. O tal vez no. A lo mejor también vamos para que nos cuenten lo mismo pero de manera un poquito diferente.

Un poco de esas dos cosas hay en la película de Jonás Trueba. Es una película que, más que centrarse en la relación en sí, se ocupa de lo que pasa después, cuando la pareja rompe pero se sigue viendo, ya sea de manera real o a través de ensoñaciones. Y lo hace de una forma especial que muchos emparentan con el cine francés pero que como yo no domino asocio más a cierto cine de Woody Allen.

La película de Trueba me gusta y me aburre. Creo que gana más la parte que me interesa y me dice cosas que la otra, la más falsa, la más intelectual, la menos creíble. Trueba juega con fuego con una película de ritmo tranquilo, con muuucho diálogo, mucha cita, mucho rollete intelectual de chicos listos metidos en cuitas amorosas. Bordea el ridículo muchas veces pero, qué queréis que os diga, me gusta más que me disgusta.

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