jueves, 10 de febrero de 2011

127 HORAS

127 horas puede verse como otra versión, una mirada diferente a la angustiosa odisea que vive el protagonista de Buried. Si Rodrigo Cortés apuesta por la premisa de no salir nunca de su reducido escenario (salvo en una escena) Danny Boyle ha optado por adornar su historia con diversos flashbacks y ensoñaciones.

El prota es uno de esos tipos inquietos que gusta de enfrentarse a la Naturaleza sea corriendo en bici, escalando o nadando. En una de sus aventuras queda atrapado en una grieta de la roca, su mano atrapada por una gran piedra. Empieza así sus calvario para mantenerse vivo y cuerdo y para en última instancia salir de allí o morir en el intento.

Tras 20 minutillos de introducción y presentación del personaje, donde Boyle ya nos impacta con su estilo de rodaje y montaje, la película se centra en la peripecia del protagonista. A la angustia de la situación se suceden los recuerdos del personaje e incluso sus visiones de futuro hasta culminar en un impactante final.

Basada en una historia real sorprende la audacia y la tenacidad del personaje, que no solo no desfallece sino que va incluso más allá en su afán de supervivencia. Boyle consigue transmitir esa angustia al tiempo que hace de su película un relato muy ágil que muestra como en este mundo nuestro podemos pasar de la agitación absoluta, de una calle repleta de gente, a un paraje solitario donde el hombre vuelve a enfrentarse solo a la Naturaleza como en el principio de los tiempos.

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